Estos
bachilleratos forman parte orgánica de las universidades y están
sujetos a su normatividad. Las universidades autónomas tienen
la facultad de autogobernarse, mientras que las estatales dependen de
las autoridades educativas de la entidad federativa a la que pertenecen.
En México
las condiciones de los bachilleratos de las universidades son muy diversas
pues cada una de ellas tiene normatividad, recursos, capacidad y trayectoria
propias. Hay una gran variedad de planteamientos curriculares, que dan
lugar a planes y programas de estudio distintos.
Los bachilleratos
privados, si están incorporados a alguna universidad, son también de
tipo universitario. Los bachilleratos universitarios son de diferentes
tamaños: en algunas universidades representan una proporción muy grande
de la matrícula total de la institución; algunas universidades sólo
«incorporan» bachilleratos particulares de pequeño tamaño. La diversidad
curricular en este tipo de bachillerato llega a expresarse incluso en
el seno de la institución universitaria, como la Universidad Nacional
Autónoma de México que cuenta con la Escuela
Nacional Preparatoria y con el ciclo de bachillerato del Colegio de
Ciencias y Humanidades. Otra diferencia concierne a la duración de los
estudios. Una pequeña porción de bachilleratos ofrece estudios a ser
realizados en dos años, mientras que la mayor parte los ofrece en tres.
Hay bachilleratos
especializados y bachilleratos con tronco común y con áreas finales
de especialización; algunos tienen currículos estrictamente propedéuticos
y generales y otros tienen asignaturas para el trabajo. Unos organizan
sus ciclos lectivos en semestres y otros en años. Algunos tienen carga
horaria máxima y otros carga mínima de trabajo en aula, con descarga
en tareas extraescolares y de autoaprendizaje. Los bachilleratos de
las universidades autónomas predominan numéricamente sobre los de las
estatales.